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Full text of "Recursos para la Escuela Sabatica (2do. Trimestre 2008)"

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II Trimestre de 2008 - "Jesús es maravilloso" 
Lección 7 

El enigma de su conducta 

10 al 17 de Mayo de 2008 

Resumen de la Lección de Escuela Sabática 



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"Vino el Hijo del Hombre, que come y bebe, y dicen; He aquí un hombre comilón, y b 
dor de vino, amigo de publícanos y de pecadores" (Mateo 1 1 :1 9). 



Conocer que Cristo siempre actúa en el cumplimiento de su misión con propósitos 
salvíficos. Y con su vida, nos modeló los principios que fundamentan la identidad de 
su carácter y su trascendencia eterna con la humanidad. 

Entenderlas actitudes de Cristo, en algunos casos enigmáticos, frente a los desafian- 
tes retos culturales de su entorno contemporáneo. 

Hacer de Cristo nuestro modelo de conducta, en principios de vida para salvación, re- 
lacionándonos indiscriminadamente y aceptando a todos como candidatos de su re- 



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La identidad y el propósito salvífico de la divinidad proponen actitudes enigmáticas en la 
conducta de Cristo, frente a situaciones definidas de prioridad eterna. Al expresar sus 
emociones tan humanas, pareciendo a veces compartir los sentimientos comunes de su 
entorno social, sorprendía a sus observadores, atrayendo así su atención, para presentar 
los principios específicos que quería dejar claros en la identidad de sus discípulos para to- 
dos los tiempos. Cuando la dignidad y el honor entran en conflicto, hace falta valor y fir- 
meza de carácter para demarcar con firmeza los principios de vida que elocuentemente 
proclamarán nuestra propia identidad, en lealtad, respeto y compromiso, a esa misión re- 
dentora. 

1 . Identidad y propósito: ¿Fue la conducta de Cristo irrespetuosa para con sus padres o 
era una actitud de convicción propia de su misión? La identidad y el propósito de su 
misión estaban muy claros en la mente de Cristo desde su infancia. Su vida toda estu- 
vo guiada por la voluntad de su Padre, aunque se quedó sujeto a sus padres terrena- 
les y mantuvo siempre su interés y preocupación por ellos; manifestándolo así hasta el 
último momento, pero demarcando siempre su primera lealtad a su Padre Celestial. 

O Lucas 2:41-51. 

2. Firmeza y compromiso: ¿Fueron las emociones de Cristo expresadas imprudente- 
mente? Cristo actuaba en el conocimiento de causa y la expresión emocional expuesta 
en cada ocasión. Manifestaba la firmeza de su carácter y el compromiso del propósito 



santo de la salvación. La irrupción en el templo no fue un mero arrebato; exigió tal 
apremio por la brevedad inminente de su ministerio; en equilibrio de sus actos en la 
conducta santificada de su identidad mesiánica. Y esto hace la gran diferencia en su 
expresión emocional: aunque humana, siempre sujeta a la voluntad del Padre y bajo 
control. Limitémonos humildemente a someternos de igual manera. 
C 1 30 17:1 7; 21:1 2, 13; Marcos 3:1 -5. 

Prudencia y misericordia: ¿Por qué permitió Jesús que los demonios entraran en los 
cerdos? Cristo no obedece a la petición de los demonios, sino que misericordiosamen- 
te actúa en el interés de salvar a la humanidad, liberando a los que había estado bajo 
su completo dominio, como a quienes corrían igual riesgo en toda la comarca, además 
de los propios porqueros y los dueños. El permitirles entrar en los cerdos fue solo una 
prudente estrategia divina para evitar otros y mayores riesgos humanos, además de 
propiciar el ambiente para la testificaciónón de alguien entre los suyos; previo a un en- 
cuentro personal oportuno con El. 

ffl Mateo 8:28-32; 21 :1 8, 1 9 Marcos 5:1 -20; 1 1 :1 2-1 4, 20, 21 ; Lucas 8:26-39. 
Prioridad y valor: ¿Cómo se explica la conducta de Jesús respecto a Juan el Bautista 
en la cárcel? La apremiante brevedad de su ministerio y la trascendencia mesiánica de 
su misión, exigían de Jesús la preeminencia de no ponerla en riesgo. Por lo tanto, pe- 
se a su dolor, se limitó a exaltar el valor y la fe de Juan, anticipándose a la experiencia 
que habrían de enfrentar valerosamente quienes dieran prioridad al privilegio de ser 
hijos y subditos del reino celestial. Y su aparente silencio aquí, es elocuencia para 
nuestra fe. ¡Alabado sea! 
CQ Mateo 4:12, 13; 11:2,3; 14:1-13; 25:36. 

Honor y dignidad: ¿Cómo puede la conducta de Jesús, ayudarnos a comprender no 
solo el silencio de Dios, sino su gran interés por nosotros; en nuestros propios tiempos 
difíciles? Cristo modeló para nosotros una vida de honor y dignidad inigualable e in- 
confundible en todo tiempo y lugar pese a los desafíos comunes culturales contem- 
poráneos, a fin de que la identidad cristiana del evangelio se de en el honor y la digni- 
dad que la verdad y el amor exigen a los que se preparan para un reino honorable y 
digno de un Dios de amor; quien profundamente ocupado en nuestra salvación a com- 
prometido el cielo mismo por ello. Y que merece por siempre y desde ya, toda nuestra 
adoración y alabanza. 
£3 Mateo 9:10-13; 11 :18, 19; Lucas 5:32; 7:341 Corintios 1 :26-28. 



La fidelidad de Jesús en hacer la voluntad del Padre, tanto en el cielo, como en la tierra, 
estuvo por encima de todo. Él sabía que la voluntad de Dios para él era que salvara a la 
humanidad. Y su deseo de demostrar personalmente que cada creyente es aceptado en la 
familia de Dios, sin tomar en cuenta su condición socioeconómica; hizo que viniera a esta 
tierra a modelar con su vida tal virtud; y con su muerte ofrecernos la salvación eterna. 1) 
Enseñándonos su carácter y la verdadera identidad que debe caracterizar el esfuerzo de 
todo cristiano para alcanzarla. 2) Atrayendo a todos, sin tomar en cuenta su condición, 
género, etnia, o rol. 3) Rompiendo todas las reglas de la época y entorno, contemporáneo, 
con valor y elocuencia. A fin de ayudarnos a comportarnos ante su presencia, viviendo y 
vistiéndonos con tal virtud cristiana, para su gloria y honor. 



© Cora Duma Escobar de Villareal